El Mesón de El Pardo, un rincón con encanto y gusto a comida casera

El Mesón de El Pardo abrió sus puertas en 1959. Han pasado 54 años desde entonces y este lugar no ha perdido su encanto. Sus paredes con un grosor de un metro, su cocina de carbón, su horno de leña, su chimenea, sus cuadros de cerámica, sus enormes tinajas artesanales y su mantelería de tela consiguen que su esencia no desaparezca  con el tiempo.

La responsable de que en El Pardo siga existiendo un rincón tan especial es la familia Velasco Sanz. Después de llevar más de diez años trabajando allí, Juan José Velasco Hernanz decidió, en 1987, encargarse de la dirección del Mesón de El Pardo, junto a su mujer Pilar Sanz Sanfrutos. Por aquel entonces, el matrimonio ofrecía a sus comensales comida casera, trato cercano, ambiente familiar y un rico postre. Hoy nada de eso ha cambiado. “Destacaría que, aunque los tiempos han cambiado y viene gente diferente, ofrecemos lo mismo. Continuamos con los mismos guisos y con el trato familiar. El encanto radica en que seguimos siendo un mesón antiguo”, comenta Juan José Velasco.

Tanto a diario como los fines de semana, en el Mesón de El Pardo se ofrecen menús completísimos con hasta ocho primeros platos y otros tantos segundos. El comensal puede elegir entre, por ejemplo, judías pintas, sopa castellana, consomé, callos, espárragos a la vinagreta, ensaladilla, ensalada mixta y gazpacho, de primero; y huevos fritos con chorizo o jamón, callos, bistec, salmón, trucha, gallo y pescadilla, de segundo. “Y para terminar, arroz con leche, nuestra especialidad”, dice Pilar Sanz. Este sería un menú diario que cuesta 9 euros. En cuanto al de fin de semana, que asciende a 17€, puede incluir, además, sopa de marisco, melón con jamón, chuletas de lechal o conejo al ajillo, entre otros platos. No obstante, ahí no concluye la oferta culinaria del Mesón de El Pardo, como nos comenta Juan José, “cocinamos un rico cordero asado por encargo”.

            

En definitiva, en este restaurante, los que allí acuden comen como en casa y son tratados como uno más de la familia. “Podemos decir que nuestro lema es que la gente coma bien y se vaya contenta”, señala Juan José. Y parece ser que las dos cosas las cumplen a rajatabla porque tienen muchos clientes asiduos e incluso hay uno que acude al Mesón de El Pardo desde hace 23 años. “A diario viene mucha gente de Madrid y los fines de semana, personas que vienen a visitar El Pardo”.

Para todos ellos, Juan José, Pilar y sus empleados tienen perfectamente preparados dos salones. El de la planta alta tiene una capacidad para 55 personas y el de la baja, para 30. “Aquí es donde está el rincón de la chimenea. Es un espacio precioso que gusta a mucha gente y por el que se pelean algunos”, bromea Pilar.

            

Pero el preferido de esta hostelera está en otro sitio. “Tenemos un horno de leña y una cocina de carbón que tiene más de 50 años. Verla encendida es una maravilla”, comenta. No obstante, a Pilar no sólo la podemos ver allí, también la encontramos sirviendo sus sabrosos postres. “En el Mesón de El Pardo todos hacemos un poco de todo”, subraya Juan José.

Este restaurante es un lugar que nos invita a trasladarnos a la época de los mesones antiguos. Es un rincón que rememora el pasado y que no podía estar en otro barrio que de eso, de historia, tiene mucho.

                                    

Mesón de El Pardo
Calle Eugenio Pérez, 4
Tel. 91 376 00 91
  
 

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