El tranvía llegó a El Pardo hace 111 años

Tranvía saliendo de San Antonio de la Florida. Foto: César Mohedas

Hace más de un siglo el Real Sitio de El Pardo ya era un lugar muy visitado por madrileños residentes en otros pueblos y barrios. Esta circunstancia impulsó la idea de establecer una línea de tranvía, que en aquel tiempo resultaba ser un medio de transporte rápido. Después de varios años en los que se aprobaron diferentes proyectos y se cedió el derecho del definitivo, las obras finalizaron en 1902.

El primer servicio que hizo el tranvía (que era gestionado por la sociedad anónima ‘Tranvía de Vapor de Madrid a El Pardo’) fue el 15 de octubre de aquel año. La línea comenzaba en la Glorieta de San Antonio de la Florida, recorría la parte derecha de la carretera de Madrid a La Coruña , el Puente de San Fernando y terminaba en la entrada de El Pardo. En total, el trayecto era de 11,5 kilómetros. Respecto a las paradas, había tres. La primera estaba al principio de la línea, la segunda en Puerta de Hierro y la tercera y última, en el Real Sitio.

El tranvía en El Pardo. Foto: César Mohedas

Como ocurría en los tranvías que recorrían los barrios madrileños, el pardeño estaba adaptado para llevar pasajeros de primera y segunda clase. Los primeros años de servicio contaba con dos coches de primera que tenían tres departamentos con seis asientos cada uno tapizados. Respecto a los coches de segunda, eran tres iguales con la diferencia de que no estaban forrados los sillones. También, el tranvía tenía un furgón para equipajes y mercancías y, por supuesto, la locomotora. En los dos últimos años de servicio, pasó a tener tres coches de primera clase, uno de 16 plazas y dos de 30. Los de segunda clase aumentaron a siete con 18 asientos cada uno.

Horarios e incidencias

En lo que respecta a los horarios, había uno de verano y otro de invierno. También se ofrecía diferentes tiempos de espera en días laborables y festivos. Pero a diferencia de lo que ocurría en otras líneas, en el tranvía de El Pardo hubo que aumentar el servicio los días de fiesta y ofrecer el ‘exprés’. Este último sólo llevaba personas en primera clase y no hacía paradas.

Cocheras de El Pardo. Foto: César Mohedas

Los pasajeros disfrutaron de este rápido medio de transporte con normalidad durante cinco años, hasta que a mediados de 1917 se suspendió el servicio a causa de la I Guerra Mundial. El parón se debió a los problemas que hubo con la llegada del carbón y materiales. También la competencia que le hizo el tranvía eléctrico de La Moncloa  a Puerta de Hierro dificultó el servicio. Y es que el trayecto de éste era idéntico al de El Pardo a lo largo de cuatro kilómetros. Finalmente, el tranvía que llegaba a nuestro barrio dejó de funcionar el 4 de febrero de 1918 cuando la compañía que lo gestionaba no se pudo hacer cargo de los gastos que suponían el combustible y el mantenimiento y reparación del material.

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