El Convento de las Monjas de El Pardo custodiaba un milagro

En la capilla del Convento de las Monjas de El Pardo había una placa de mármol que rezaba ‘Gracias Virgen Inmaculada por el milagro que hiciste en mi hijo de no quedar paralítico. Septiembre 1986’. Nuestro vecino pardeño Luis Plaza la colocó allí como gesto de agradecimiento a la Virgen por haber interferido en la curación de su hijo pequeño.

Meses antes el niño, que entones tenía 10 años, sufrió un accidente de tráfico que casi le provocó fracturas en las 2ª y 3ª vértebra cervical. Hecho que le hubiera producido daños irreversibles en la médula y, en consecuencia, la imposibilidad de andar. Durante un tiempo, permaneció hospitalizado con dos sacos de arena que inmovilizaban su cabeza y, posteriormente, estuvo varios meses con un corsé de escayola. Cuando, por fin, volvió a andar los médicos dijeron que era un milagro. Su padre lo pensó así y supo que ese milagro lo había hecho la Virgen Inmaculada.  La Santísima Madre a la que no había dejado de rezar desde el mismo momento que supo que su hijo pequeño estaba al borde de una paraplejia.

Hoy, no hay nada en aquel entonces niño, y ahora hombre, que recuerde aquel fatídico accidente. Sólo lo rememora la placa conmemorativa que para su padre es mucho más que una pieza de piedra; es el recuerdo de un milagro que un día cambió  sus vidas. En la actualidad, está colgada en una de las paredes de la Iglesia Virgen del Carmen

 

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