Imagen del Santo Cristo yacente

La mejor de las joyas que alberga el Convento de Nuestra Señora de los Ángeles (o Convento de los Padres Capuchinos) es la Imagen del Santísimo Cristo, mandada realizar por Felipe III por el nacimiento de su hijo y sucesor, el príncipe D. Felipe (que reinaría como Felipe IV).

Felipe IV nació el Viernes Santo del año 1605 y, en consecuencia, como memoria y recuerdo de este día, el rey Felipe III mandó al famoso escultor Gregorio Hernández que hiciese una imagen de Cristo en el sepulcro. Se dice que entalló el cuerpo de la imagen satisfactoriamente, sin embargo no conseguía que la cabeza le saliese como deseaba, hasta que entalló la tercera cabeza, después de oración, tres días de ayuno, confesión y comunión. Es por esto que Gregorio Hernández solía decir: “el cuerpo yo lo hice, pero la cabeza, Dios”.

El rey, que quedó admirado con la imagen, la colocó en su oratorio de Valladolid donde residía, al año siguiente fue trasladada a su oratorio de Madrid (al trasladarse aquí la Corte), donde estuvo hasta 1615, cuando fue donada a este Convento en El Pardo. El rey deseaba que la imagen fuese venerada no sólo por su familia, sino por todos los cristianos de su Corte, así fue que se convirtió en eje de peregrinaciones. Los reyes de la Casa de Austria alternaban sus cacerías con las visitas a “su imagen”, y este ejemplo fue seguido por los reyes de la Casa de Borbón, cabe mencionar que el rey Alfonso XIII la visitó el último día de su estancia en España para despedirse de su Cristo.

Procesión a su paso por el Paseo del Prado para trasladar el Cristo desde la iglesia de Jesús al Convento de El Pardo, en 1939 (Foto en ABC)

 
ORACIÓN ANTIGUA AL CRISTO DE EL PARDO PARA ALIVIAR PENAS
 
Cristo de El Pardo,
a ti vengo
con esta pena que tengo
de vivir y vivir mal.
Gracias a tu cruz sostengo
la mía triste y banal.
Te pide mi confianza,
para mis culpas, perdón,
para mi vida, esperanza,
y un hueco en tu Corazón,
tan abierto por la lanza.
 

Cristo de El Pardo: sus obras de arte

Milagro del arriero en el s.XVIII

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