Había una vez… un cine en El Pardo

Foto: nocalentarumlargovivirum.wordpress.com

En 1989 el cine de El Pardo cerró sus puertas para siempre después de dos décadas proyectando películas. Aún hoy, 27 años después, muchos pardeños recuerdan con nostalgia la tarde de aquel sábado en la que vieron por primera vez ‘Oficial y caballero’ o la de ese domingo en el que ‘ET’ les hizo soltar alguna que otra lágrima.

Estas dos películas fueron las más vistas en el cine, junto a ‘El feo, el bueno y el malo’ y ‘Los Gremlins’. Pero aquéllas sólo fueron cuatro de las miles que allí se llegaron a proyectar. Sentados en las butacas y, con un poco de suerte, desde el anfiteatro, los pardeños disfrutaban de estrenos que en otros cines de Madrid tardaban en llegar. “En El Pardo se veían las mejores películas. El hecho de que aquí no hubiera más que un cine hizo que ‘las casas’ nos dieran los films que estaban de estreno. Desde aquí no se perjudicaba a la empresa”, nos explica Fernando Ramos.

Fernando se encargó del cine desde mediados de los años 70 hasta su cierre. Él es el primero que lamentó su clausura y, por supuesto, el que sabe la verdadera razón de la misma. “A principios de los 80 empezó a descender el número de espectadores y se comenzaron a cerrar muchas salas. La televisión se cargó el cine. En nuestro caso, la recaudación iba fatal y en el último año se perdió muchísimo dinero. No se pudo afrontar todos los costes; había que pagar a los trabajadores, la luz, limpieza, las películas… Finalmente, tomé la decisión”, comenta.

Fernando Ramos frente al edificio que durante 20 años albergó el cine de El Pardo.

Ramos recuerda con tristeza ese momento y aún hoy se le hace un nudo en el estómago cuando pasa cerca de ‘su cine’, convertido ahora en el Centro Sociocultural Alfonso XII. “Se abrió en el año 2000 y no he querido entrar a verlo por amor propio. Yo voy y me come una cosa por dentro…”, dice.

Durante las dos décadas de vida, el cine de El Pardo abrió sus puertas las tardes de los sábados y las mañanas y tardes de los domingos. La sesión matinal era para los niños y comenzaba a las 12h. En cuanto al precio, la entrada de adultos empezó costando 150 pesetas y subió a 200. En cambio, la infantil se mantuvo siempre congelada y no superó las 100 pesetas.

Cartelera de 1984


El cine también era el lugar donde se representaban las actuaciones escolares de los niños pardeños y conciertos de grupos, como podemos ver en las siguientes fotografías:

                                         

          

A principios de los 70 se celebraron varios conciertos de grupos. En la foto se ve al jurado, que se sentaba en primera fila para evaluar. Fotos: María Jesús Rodríguez.

La anécdota del 23-F

La sala (planta baja y anfiteatro) tenía capacidad para 700 personas y en muchas ocasiones se llenaba. Como sucedió el día de la primera proyección de ‘ET’ y ‘Oficial y caballero’. Pero, sin duda, el día con lleno total que más recuerda Fernando Ramos es el 23 de febrero de 1981. Aquel día tenía en la sala a 700 soldados y se quedó perplejo y sin saber qué hacer cuando se enteró del golpe de Estado. “Era lunes pero había sesión porque el cine había firmado un acuerdo con Regimiento, el Parque de Transmisiones y la División Acorazada para que los soldados pudieran ver películas el primer día de la semana. Uno de mis acomodadores era guardia civil y se marchó corriendo cuando su hijo (también guardia) fue a buscarle tras enterarse del golpe de Estado. Yo me pregunté qué tenía que hacer con mis espectadores, ¿debía seguir ofreciéndoles la película o avisarles? Llamé de inmediato a sus superiores y, tras su respuesta, apagamos la película y les mandamos a todos a los cuarteles. La calma que se respiró fue total. A la mañana siguiente me invitaron a unos churros”, recuerda.

20 años de su vida dedicados a ‘su’ cine

Foto: sanchezgarrido.wordpress.com

Ramos no llegó al cine de El Pardo por casualidad. En Villanueva de la Fuente, su pueblo natal, Fernando ayudaba en la sala que tenían sus tíos y aprendió el oficio. En El Pardo fue jefe del Servicio de Comunicación del Parque de Transmisiones durante 45 años y parte de este tiempo lo compaginó impartiendo cursos de cinematografía en este acuartelamiento. Antes de dirigir el cine, trabajó allí como jefe de cabina. Él afirma rotundamente que en el cine de El Pardo “he dejado 20 años de mi vida y me he preocupado más que por ella”.

*Nota: Si alguno de ustedes tiene alguna foto del interior del cine y le apetece enriquecer con la imagen el reportaje, no dude en ponerse en contacto con ElPardo.net (elpardo@elpardo.net). Gracias a las personas que están colaborando.

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