“La familiaridad y la confianza que hay en El Pardo no las encuentras en ninguna parte”, Silvia Sánchez Diez

A esta joven pardeña de 29 años le ofrecieron, hace nueve meses, dar clases de español en un instituto de China. Se animó y, después de un proceso de selección, se embarcó en una aventura que, como ella dice, le está haciendo crecer y superarse a sí misma.

– ¿Cuál es la razón por la que te fuiste? No había tenido nunca la idea de irme, pero cuando se me presentó la oportunidad de trabajar en otro país, pensé ‘¿por qué no?’. Era algo que no podía dejar pasar, pensando en todas las cosas nuevas que vería y en poder conocer una cultura diferente.

– ¿En qué ciudad resides? Vivo a las afueras de la ciudad de Guangzhou (Cantón), en el distrito de Nansha, al sur de China.

– ¿Se parece algo a El Pardo? Encuentro algunas semejanzas. Los alrededores donde vivo son muy tranquilos, con zonas ajardinadas y de paseo en la ribera del delta del río Perla. Pero en comparación con El Pardo, esto es muy grande, los edificios no tienen menos de 8 plantas y casi todo son grandes urbanizaciones. No obstante, aunque pueda parecer mentira debido al tipo de edificios, en los cuáles vive mucha gente, es una zona muy tranquila. Nada comparado con una gran ciudad, no hay ajetreos, bullicios, ni grandes masas de gente paseando por las calles.

Silvia en el parque de Lingnan.

– Cómo está siendo tu experiencia? Cuando te vas a otro país para una temporada tan larga, siempre es difícil. Piensas en lo que dejas atrás y en lo que te encontrarás cuando llegues. En mi caso, a China, un país tan grande y con un idioma y cultura tan diferentes. Al principio pensé que me iba a costar más acostumbrarme al estilo de vida aquí. Llegas con la idea de que, seguramente, va a ser completamente lo opuesto a todo lo que estás acostumbrado. Cada situación que se te presenta es un reto; comprar comida, ir a un restaurante, pasear por la calle…

– ¿Qué dificultades te has encontrado? Cuando llegué, lo primero que pensé fue ‘¿cómo en un país con tanta gente, no tienen más preferencia los peatones?’ En mi primer paso de cebra, vi que ningún coche paraba… pensé ‘¿qué pasa, es que no me ven?’. Luego, vas a unos cuantos más y te das cuenta de que no, la costumbre aquí es no parar. Solución: cruzar cuando algún chino cruce. Es la opción más segura. Pero tampoco puedes relajarte por las aceras, cuidado con las bicis y las motos, también tienen la preferencia ahí. Otro aspecto, por ejemplo, en los restaurantes, tienes que buscar aquellos en los que el menú tenga fotos o esté en inglés. Y es que cuando están solo en chino, o tienes un nivel medio/alto del idioma o puedes pedir cualquier cosa y seguramente sea súper-hiper-mega picante. Aquí no se andan con tonterías. Yo prefiero no arriesgarme. Esto son algunos ejemplos de las diferencias o dificultades que te puedes encontrar. ¡Hay muchísimas más! Pero, realmente, no cuesta mucho trabajo acostumbrarse. La gente aquí, en general, es muy amable, y aunque comunicarte con ellos sea otro reto, siempre están dispuestos a ayudarte y a intentar solucionar tus problemas con una sonrisa. Así que, a pesar de las dificultades que te puedas encontrar, la experiencia está siendo muy positiva. Siempre hay una solución a cada reto que se te presente y con cada situación aprendes y creces un poquito más como persona.

– Háblame de tu día a día. La adaptación al día a día es un poco más complicada. Aquí desayunan a las 6:30h. de la mañana, comen a las 11:30h. y cenan a las 17:30h. Un horario bastante diferente a lo que estoy acostumbrada. Al final, como a las horas en las que tengo clase, que normalmente no coinciden con los horarios de comida a los que estoy habituada. No he terminado de adaptarme a este cambio. Mi día a día es bastante normal, trabajo hasta las 17:30h., voy a clases de chino por las tardes, y trabajo después preparando las clases. Los fines de semana se rompe con la rutina. Algunos me quedo en casa y otros voy a la ciudad, a visitar templos, a la montaña… ¡Depende del día! Pero todo lo que visito es completamente alucinante.

Parque Baomo.

– ¿Qué te llevarías de El Pardo para allá? ¿Y qué te traerías? En este momento solo puedo pensar en el clima. Ahora, con el buen tiempo, allí los días empiezan a ser agradables y las noches frescas. Aquí no bajamos ya de los 25º y tenemos una humedad de entre 65% y el 80%. ¡Y el buen tiempo está empezando! Cuando se acerque junio, no quiero ni pensarlo. ¿Qué me traería de El Pardo? No estoy segura. Tendría que pasar una temporada fuera de aquí para saber si echaría algo de menos. Pero sí tengo que decir algo, la forma en que cuidan aquí del entorno, los parques, las calles… Siempre tratan de tenerlo todo bien.

– Qué es lo que más echas de menos de El Pardo? Va a sonar a tópico, pero cuando pasas tanto tiempo fuera de casa, al principio piensas en la comida, pero después de unos meses solo piensas en lo que echas de menos a tu familia, a tus amigos… Aquí conoces gente, sales con ellos, en general, son encantadores, pero nada como lo que se queda. La familiaridad y la confianza que tienes en El Pardo no la encuentras, en mi opinión, en ninguna parte.

– ¿Recomiendas a otros jóvenes pardeños tu experiencia? Por supuesto que recomiendo a todo el mundo vivir una experiencia como ésta. Al principio puede dar un poco de miedo, todo es desconocido, estás solo, pero es una gran oportunidad para conocer otras cosas que jamás hubieras imaginado. Toda oportunidad que pueda hacerte crecer, aprender y superarte a ti mismo no se puede dejar pasar.

 

Te recomendamos: 

Dream Time

La Pepenúltima

 

 

 

 

 

 

 

Nutricionista Mª Paz González Cuesta

Farmacia Carlota Pastor

 

 

 

 

 

 

Farmacia La Plaza

Odontóloga Almudena Plaza

 

 

 

 

 

Pizzería El Pardo Urbano

También te podría gustar...