“Aún me junto con amigos de la infancia. Con ellos, iba al río y al monte”, Justo Arroyo Hernán

Justo Arroyo Hernán ha vivido sus 83 años en El Pardo. Sus padres nacieron aquí y uno de sus abuelos, también. Aquí se casó y aquí ha criado a sus cuatro hijos, tres de ellos continúan en el barrio. En El Pardo le llaman Justo ‘El Practicante’, y es que ha sido durante 30 años el ATS de los vecinos. También ha trabajado en el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT). Hoy, muchos de los hombres con los que, hasta hace poco, echaba la partida de dominó son aquellos niños con los que jugaba en el monte y en el río hace 75 años.

–          ¿En qué zonas de El Pardo ha vivido?

Cuando empezó la Guerra Civil yo vivía en lo que es ahora la avenida de la Guardia, en un patio muy grande. Allí había cuatro pisos bajos y en uno vivíamos mi hermana, mi madre y yo, mi padre estaba en el frente. Al terminar la guerra, nos fuimos a la Casa de Oficios, que ya no existe. Viví con mi familia en lo que se llamaba el Patio de los Osos desde el año 40 al 57. Por aquel entonces, decidieron tirar toda la zona (una verdadera pena) y nos llevaron al antiguo rancho grande que también se tiró para construir las casas de la calle Rosa Sabater. Allí sigo viviendo.

–          ¿Qué recuerda de su niñez en El Pardo?

Muchas cosas buenas, fui muy feliz. No teníamos nada pero jugábamos mucho. Íbamos al río y al monte. Jugábamos al marro, al chito, al escondite, hacíamos pelotas con las envolturas de las cajas de los plátanos…

–          ¿Y de su juventud?

Los chicos de El Pardo éramos del antiguo Frente de Juventudes, nos reuníamos en un hogar muy bonito en lo que es ahora la calle Nueva. Allí hacíamos actividades deportivas; fútbol, baloncesto, carreras… Íbamos a muchos campamentos, gracias al que se organizó en Soria fuimos a Santander y conocí el mar.

–         ¿Sigue teniendo las mismas amistades de cuando era pequeño?

Muchas. Algunos han desaparecido, otros se han marchado. Ahora nos juntamos para jugar al dominó o las cartas.

–          ¿En qué ha cambiado El Pardo?

Para mí, la entidad de El Pardo la han destruido. Han tirado todo lo clásico de aquí; los cuatro caños, el patio de la botica, del pozo…toda esa parte era preciosa, tenía galerías, corralas… Yo creo que hicieron un ‘crimen’ derruyendo aquella zona.

–          ¿Qué le parece que ahora no se construyan viviendas en El Pardo?

Se edificó en la época de Franco y nada más. Entonces se levantaron las únicas casas que se han hecho. Mi madre me decía que ni en la República, ni con Alfonso XII, ni Alfonso XIII se construyó nada.

–          ¿Por qué cree que no quieren edificar?

A El Pardo lo tienen como un sitio sin salida, así llevan mejor el control de la gente. Ahora porque vive el Rey, antes por Franco, con anterioridad porque venía mucho el presidente de la República… Es por seguridad del Estado, pero eso implica que nosotros nunca hayamos tenido nada, ni una piscina, ni un polideportivo…

–          El Pardo pasó de ser pueblo a barrio en 1950, este cambio ¿benefició a los vecinos?

Las autoridades del distrito al que pertenecemos no se preocupan nada de El Pardo. No somos muchos y con eso se justifican. Nunca nos han hecho caso. Por ejemplo, las fiestas son un desastre desde que las organizan ellos y no los vecinos.

–          ¿Qué cambios haría en El Pardo?

Mejoraría los servicios para los niños, que no tienen nada.

–          ¿Qué le parece que la juventud se vaya a vivir fuera?

¿Qué van a hacer aquí? No hay gimnasios, polideportivos… no hay nada para ellos.

 

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