Maximino de la Paz Jiménez, el héroe anónimo de El Pardo

Sus hijos y nietos quieren recordarle en ElPardo.net contándonos su historia

Hoy, 25 de noviembre, se cumplen 13 años del fallecimiento del que fue nuestro vecino Maximino de la Paz Jiménez. Quizá, por el nombre, algunos no le identifiquen, pero si decimos que fue el marido de Petri, ‘la de los Cancela’, y padre de Rosa, Basi, Tere, Maricarmen e Ignacio, seguro que le pondrán cara.

Hemos querido dedicarle un espacio en ElPardo.net por petición de una de sus nietas, Prado. La joven adoraba a su abuelo no sólo por lo que fue para su familia, “un hombre trabajador y luchador incansable”, sino también por algo que hizo que le convirtió en héroe anónimo, y pocos pardeños conocen.

 

Maximino y Petri.

Maximino llegó a El Pardo en 1933 cuando tenía 17 años. Le trajo un hermano, que era militar, para trabajar en la poda; una labor que estaba dando mucho trabajo en el entonces pueblo. Poco tiempo después conoció a Petra, ‘la de los Cancela’, se casó y empezó a trabajar en Telégrafos como celador. Estando en este destino fue cuando se convirtió en héroe.

Aquello sucedió el 6 de febrero de 1953, Maximino acababa de cumplir 37 años. Junto a cinco compañeros, acudió a una galería del Canal de Isabel II para arreglar una avería que había sido provocada por un socavón. En el lugar había tal acumulación de gas que dejó sin conocimiento a dos de sus compañeros. Ambos pidieron ayuda pero pronto se les dejó de escuchar. El capataz bajó a ayudarles y rápidamente salió al advertir el peligro. Acto seguido, prohibió a los celadores bajar, pero Maximino desobedeció y, sin dudarlo, descendió a la galería para rescatar a sus compañeros intoxicados por el gas. Minutos después, subió a la superficie cargándoles a sus espaldas. Primero uno y, ya con menos fuerzas y mareado por el gas, el otro. «Creo que hice lo que otro cualquiera habría hecho. Julio y Rafael son tan excelentes camaradas que no podían quedar abandonados por muy grande que fuera el riesgo. Había que salvarlos». 

Nuestro vecino contó, con estas palabras, lo sucedido al periódico Telecomunicación. Dicho medio publicó la acción heroica de Maximino el día que se solicitaba su ingreso en la Orden de Beneficencia, una distinción civil española que tenía por objeto recompensar actuaciones o servicios considerados extraordinarios realizados en el transcurso de calamidades públicas.

Noticia que publicó el periódico Telecomunicaciones sobre el acto heroico de Maximino de la Paz Jiménez.

En la noticia también se informaba de otros accidentes que él había sufrido durante su actividad profesional. «Es el tercero que sufro. En la Casa de Campo caí de espaldas a un pozo y me fracturé algunas costillas. Otra vez, en Irún, me cayó encima un eje de hierro y me ocasionó heridas graves en un pie», declaró al periódico.

Por este acto heroico, Maximino de la Paz Jiménez no sólo ingresó en la Orden de la Beneficencia, también recibió la Cruz de Plata de la Orden del Mérito Civil. De su distinción se hizo eco el periódico ABC.

Cruz de Plata de la Orden del Mérito Civil que le fue concedida.

Es una fecha triste para sus familiares. Murió tal día como hoy de 2006 probablemente como consecuencia de una caída, que le provocó un coágulo en la cabeza. Pero también influyó el estado en el que estaban sus bronquios, que quedaron afectados el día en que se convirtió en héroe anónimo. 

Su familia le recuerda cariñosamente como un hombre «cabezota», pero, sobre todo, » incansable y luchador por su familia». También, con una imagen suya que nunca olvidarán. «Siempre llevaba una libretita donde escribía sus fechas y cosas importantes para él; el nacimiento de sus hijos, el primer sueldo de su hijo Ignacio, que ascendía a 300 pesetas…», recuerda su nuera Mari.

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