El verano de Pepi. Capítulo 2

Se ha acabado el estado de alarma, ha llegado el calor y comienzan las vacaciones escolares. Pepi y su familia tienen por delante un verano peculiar, pero nuestra vecina hará todo lo posible para que su Paco y sus tres hijos disfruten al máximo y no les afecten los cambios que ha traído consigo el coronavirus…

Capítulo 2º El reencuentro con mis amigas

El día que quedamos Paqui, Encarni, Juani y yo fue genial. ¡Qué ganas tenía de verlas! Como no pudimos besarnos, nos escupimos.

Quedamos en la plaza y tardamos en atravesarla 3 horas y 50 minutos. ¡Jesús! La de domingueros y Kikes que había allí. De la fuente al quiosco de la ONCE había atasco en dos carriles y el tercero tenía retenciones. De la panadería a Montes había un accidente con heridos leves y, en frente de La Marquesita, estaba Tamara Falcó firmando autógrafos.

Cuando, por fin, pudimos salir de allí fuimos a El Gamo. Eloy nos dijo que tenía hueco en la terraza para el 2 de octubre de 2031. En La Montaña, Pipo nos comentó que nos preparaba una mesa para finales de 2028. Al final, fuimos a Pedro´s.

Eso parecía El Retiro, así que cogí dos naranjas del bolso y me puse a hacer malabares. Me saqué 60€ en media hora. Con eso y con lo que recaudó Encarni haciendo mimo, tuvimos para merendar. Nos tumbamos en el césped, como en los viejos tiempos, pero en vez de sacar los bocadillos de Nocilla, nos preparamos unos chupitos de tequila. Yo sólo me tomé cuatro, por eso del embarazo…

Mis amigas y yo estuvimos toda la tarde hablando de lo que habíamos hecho durante el confinamiento. Paqui nos contó que lo había dejado con su novio virtual. Resulta que, cuando se reencontró con él, le vio sin filtros y de pie y perdió la magia. La pobre ha decidido continuar con otro encantamiento; el de los polvos mágicos del Satisfyer.

Juani, como no ha podido ir de compras durante el encierro, algo que le encanta y hacía a diario, nos confesó que había ahorrado para la entrada de una casa de Mingorrubio. Cuando la compre, la va a alquilar y con lo que saque se comprará un yate, un apartamento en Mónaco y un bolso de Louis Vuitton. Esta chica siempre ha tenido muy buena vista para los negocios. Ya, en las monjitas, apuntaba maneras. Recuerdo el día que trajo al aula un lápiz del Pato Donald. Después de una ardua negociación con sor Magdalena, quien había confiscado el estuche más chulo de la clase, mi amiga volvió a su casa con la familia del pato al completo; Daisy, el tío Gilito y los tres sobrinos, Jaimito, Juanito y Jorgito.

Encarni, hasta que no se tomó el sexto chupito, no nos contó su secreto. Resulta que quiere abandonar al muermo de su marido para fugarse con Fernando Simón. Está coladita por los rizos y la cara de loco del epidemiólogo. Nos contó que le ha comprado una calculadora científica para que no le bailen los números y unos cuantos PCR.

Cuando llegó mi turno, les dije a mis amigas lo que había significado para mí el confinamiento. Les comenté que estos meses han sido un periodo de reencuentro con mi familia, que he valorado mucho más lo que tengo, que me he conocido a mí misma buscando en mi interior, que soy más solidaria… No había acabado y ya se estaban descojonando en mi cara.

Antes de irnos a casa, brindamos por nosotras y para que la puñetera vacuna llegue a El Pardo antes de que nos cierren para siempre el centro de salud.  

Capítulo 1º. Fin del estado de alarma

¡Por fin se ha acabado el estado de alarma!

En la tele dicen que, poco a poco, volvemos a la normalidad, pero yo diría que, en mi casa, todo sigue siendo paranormal…

El día que mi Paco volvió al cuartel pidió a sus mandos que le arrestaran. Resulta que padece eso que sufren las personas que tienen miedo a salir a la calle después del confinamiento. El síndrome del chalet, creo que se llama. Llevo sin verle 14 días y ya no me acuerdo de su cara. Espero que haya cogido llaves, porque si no, voy a dejar entrar a cualquiera.

Mi hija mayor, la preadolescente atontada, ha echado tal culo que no le valen ni siquiera las faldas de vuelo. Se negaba a quedar con sus amigas hasta que se probó el mantel de la mesa camilla de mi abuela. Le saqué un poco los bajos, le hice una mascarilla a juego y se fue tan contenta. El cómo volvió es otra cosa… Si antes estaba enfadada con el mundo, ahora lo está con el planeta que aún no se ha descubierto. ¡Qué hostia le daba!

En lo que respecta al mediano suicida, poco antes de terminar el estado de alarma, le vi jugando al Scalextric y pensé que, por fin, había encontrado sentido a su vida. Pero, resultó que no. Una tarde entré en su habitación y me lo encontré tumbado en medio de las pistas del circuito. Había sido atropellado por un mini Seat Cupra GT. Gracias a Dios, sólo perdió el conocimiento día y medio. No debe tener secuelas, porque acaba de decirme mi vecina Mari que, esta mañana, le vio colgado de una de las canastas de las pistas con la red en el cuello.

Ayer le dieron las notas a la pequeña estática. Se ha doctorado Cum Laude en Medicina Molecular y le han otorgado un Diploma de Mención Honorífica en no sé qué. La semana pasada, llegó una carta a casa de la Universidad de Oxford en la que decían que le daban una beca para estudiar allí. La rompí. A mí, si no me dan la de comedor y la de libros, no me interesa. Todavía estoy esperando a que me digan algo del Ingreso Mínimo Vital.

Yo estoy de cuatro meses y parezco la vaca que ríe. El primer día que me senté en la terraza de El Sele, después del confinamiento, ocupé todo el aforo. Y lo peor no fue eso. El hombre no me dijo ni guapa… Me comí rápido la tortilla de Sole y me fui a pasear con mi vecino Manolo, que salía de El Charro.

Nos fuimos por el paseo del río, pero nada más llegar al escuadrón, tuvimos que darnos la vuelta. Había tanto dominguero que se formó un atasco como los de la operación salida de Semana Santa.

Dirección al puente la vía la cosa no fue diferente. Eso parecía la carretera de Valencia el 1 de agosto.  Hubo un momento en que me despisté entre el gentío, y ya me quedé a merendar en los bancos con un grupo de 134 personas de la misma familia. Había de todo, bisabuelas, sobrinos nietos, cuñados listillos, primos lejanos, madres solteras, hermanos de leche, tíos buenos, Kikes, chinas adoptadas, padres de la AMPA, el tonto del pueblo, una mirando a Cuenca…

Llegué a casa tardísimo. Fui a coger un atajo yendo por una de esas sendas que se han inventado en la ribera del río y acabé en Morata de Tajuña.

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