“Queda mucho por investigar sobre la arquitectura de El Pardo”, Guadalupe Cantarero, arquitecto

Después de seis años de duro trabajo, esta joven profesional tiene casi terminada su tesis sobre la arquitectura residencial de El Pardo entre 1885 y 1965. Según ella, el tema, más que elegirlo, fue a ella. Y es que no podía ser de otro modo siendo su marido pardeño.

¿Cuál es tu formación y experiencia profesional? Soy arquitecto. Mientras estudiaba la carrera trabajé en diversos estudios de urbanismo y edificación. Posteriormente, me fui a París un año donde trabajé con Jean Pierre Buffy. Al finalizar la carrera, me llamaron de Patrimonio de la Fundación Universitaria San Pablo CEU para trabajar como arquitecto llevando obras para la universidad. Allí estuve cinco años. Después, durante un año, desarrollé mi carrera en Castellón haciendo proyectos de viviendas. Cuando volví a Madrid, abrí mi propio estudio. Ahora me dedico a la docencia y a la tesis.

¿Cómo se titula la tesis que estás realizando? ‘La arquitectura residencial en el pueblo de El Pardo entre 1885 y 1965. Orígenes, tipos y repercusión en el trazado urbano del Real Sitio’. Es un estudio del entramado urbano del antes pueblo, que aporta otras pistas sobre la transformación constructiva que ha ido sufriendo El Pardo en la extensa historia de su consolidación

¿Cuáles son los motivos que te llevaron a desarrollarla? Nunca me había planteado hacer una tesis porque yo desarrollaba mi carrera profesional en mi estudio. No obstante, pienso que como docente es fundamental para establecer una metodología de investigación, ya que ayuda mucho a transmitir y escribir. Cuando desarrollas una tesis aplicas su estructura a muchos otros trabajos y  llegas antes a las conclusiones. Por otro lado, estoy muy vinculada a El Pardo porque mi marido es de aquí. Durante años he venido mucho con él y me he ido involucrando en su arquitectura, naturaleza y todos los elementos que tiene tan vivos. No puedo decir que fuera yo la que eligiera el tema de tesis, sino que vino a buscarme como por casualidades encontradas, como si no pudiera rehuir… Todo llevó a ello. Mi desconocimiento tornó a curiosidad y ésta llevó a la investigación.

¿Cuánto tiempo llevas con la tesis? Empecé hace seis años. Este año espero hacer la lectura.

¿Con qué historiadores de El Pardo has trabajado? Gracias a la tesis estoy conociendo a gente muy importante de Patrimonio Nacional y a grandes investigadores, como José Luis Sancho y Pedro Moleón. Ambos han trabajado en la última rehabilitación de la Casita del Príncipe en 2009. He conocido a Carmen Ariza, Carmen Añón, Eva Juana Rodríguez y Juan Tejela, quienes han tratado los jardines y las fincas reales; a Pilar Rivas, que estudió la colonia de Mingorrubio; y a Miguel Laso, que ha trabajado sobre la Quinta del Duque del Arco. Especialmente, quiero agradecer su ayuda a  Juan Hernández, que ha sido jefe de departamento de arquitectura en Patrimonio Nacional durante unos 40 años, y a Eugenio Hernando Mora, vecino de El Pardo, que fue jefe del servicio de control de inversiones y coordinación de Patrimonio Nacional. Tampoco puedo olvidarme de Javier Fernández, pardeño, conocedor de la historia del barrio y creador del blog ‘El Pardo histórico’. No tengo suficientes palabras de agradecimiento.

¿Te ha resultado sencillo encontrar documentación escrita y gráfica? Casi toda la documentación se halla en Patrimonio Nacional, tanto gráfica como escrita. Pero no nos podemos quedar aquí si se pretende aportar documentación nueva o no publicada. Por ello, ha sido fundamental investigar en otros archivos. En mi caso, he visitado unos 14 (cartotecas, hemerotecas y bibliotecas) para lograr hilar información inédita. No ha sido sencillo ponerla en orden, esto ha requerido unos tres años. Por otro lado, gran parte de la documentación gráfica referente a los años 40 y 50 e información no publicada se encuentra en el archivo privado de Diego Méndez, que mantiene su hijo Eduardo Méndez. Él me recibió amablemente en su estudio.

¿Existen otros estudios similares al tuyo? Sobre El Pardo los que más han aportado y escrito han sido Virginia Tovar y José Luis Sancho. En la actualidad, los estudios que se desarrollan del barrio pardeño son más de ingeniería forestal, de montes, geología… temas relacionados con la naturaleza. Pero en relación con la arquitectura y urbanismo, hay mucho que aportar.

¿Qué es lo que más te ha llamado la atención durante el desarrollo de la tesis? Que el estado de la cuestión, es decir, lo que se ha escrito sobre el tema tratado no sea más extenso. Pensé que había más contenido de El Pardo como Real Sitio. Sobre La Granja, Aranjuez u otros reales sitios se ha escrito más, incluso monográficos. El Pardo ha sido tratado por Virginia Tovar, José Luis Sancho y en artículos sueltos de otros historiadores. Echo en falta más escritos dedicados a él y, sobre todo, en los últimos siglos.

¿Qué piensas de la arquitectura de El Pardo? Es muy particular. Este sitio es un lugar entrañable que, a diario, tiene un ambiente noble, serio, tranquilo y apacible. El fin de semana cambia radicalmente; torna a ser turístico, familiar y con un ambiente muy familiar. Invito a conocer El Pardo entre semana, es un lugar de reposo. En cuanto a la arquitectura, pienso que si se hubieran mantenido más los ideales de integración arquitectónica de esa nueva intervención que planteó Diego Méndez después de la Guerra Civil, quizá sería un pueblo distinto, con más carisma, más pictórico, un poco más acorde a la línea y lenguaje clasicista que marca sus edificios más representativos, como son el palacio, la Casita del Príncipe, la Casa de Oficios, la Casa de Infantes y La Quinta. Considero que si no se hubiera edificado a finales de los años 60 y 70 los edificios en bloque, se hubiera mantenido esa lectura.

¿Y de que no haya cambiado apenas y no se pueda construir? Las normativas restrictivas del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid incluye los Reales Sitios en una zona, que es la más restrictiva en cuanto a planeamiento urbanístico y edificatorio. Lo veo bien, me parece acorde a lo que necesita un pueblo de estas características de protección edificatoria. No obstante, habría que dedicarse más a la conservación, mantenimiento y cuidado de este patrimonio.

                     

¿Qué edificio te gusta más de El Pardo? El palacio es el protagonista de este Real Sitio. Pero no sólo por su envergadura y escala, sino por toda la historia que ha vivido desde que empezara a ser coto de caza. No obstante, he de decir que el edificio que me parece muy interesante por su historia y cambios que ha sufrido es la Casa de Infantes.

¿Qué tipo de edificio diseñarías aquí? Tendería a guardar una escala acorde a lo que hay, al lugar donde se emplazara. Tendría en cuenta la altura, los materiales constructivos, los colores (que deberían ser  acordes al contexto), así como las necesidades de los habitantes. En definitiva, un edificio integrado que pasara lo más desapercibido.

El pasado mes de septiembre, Guadalupe Cantarero participó en la exposición ‘El Real Sitio de El Pardo. Imagen Gráfica II. Homenaje a Miguel Suárez’ y en el ciclo de conferencias, organizados por Amigos de la Historia de El Pardo.

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