”El Pardo es el único sitio al que voy donde la gente me transmite tranquilidad”, Guillermo Zapata, concejal del distrito

Un año y medio después de ser nombrado concejal de Fuencarral-El Pardo, Guillermo Zapata ve nuestro barrio desde otra perspectiva. Antes, para él era un lugar tranquilo, ahora, además, es un lugar con unas necesidades que deben cubrirse. Reconoce que su aislamiento lleva asociadas dificultades, como la escasez de servicios e infraestructuras.

¿Ser concejal de este distrito fue elección suya? Sí. Yo nací en Aluche y vivo en Centro. No quería ser concejal del distrito en el que estaba residiendo. He formado parte bastante activa de movimientos sociales y políticos en Centro y me parecía que podía hacerme perder un poco la perspectiva. Durante un tiempo no muy largo estuve viviendo en Montecarmelo y conocía este distrito. Me pareció un desafío en el que las zonas son muy distintas. El Pardo no tiene nada que ver con Las Tablas, ni este barrio con Valverde, por ejemplo.

Usted también es concejal de Villaverde. Tras dimitir como concejal de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, me hice cargo de Villaverde porque era el distrito que dejaba la persona que fue a Cultura; Celia Mayer. Está resultando intersante ser concejal de dos distritos; uno del norte y otro del sur de la ciudad.  Me ha venido bien para ver contrastes, cosas que se hacen aquí y no allí, soluciones…

¿Conocía El Pardo antes de ser concejal de nuestro distrito? Vine mucho de pequeño con mi padre a pasear y comer. Lo conocía como el lugar que creo que es; tranquilo, de descanso y contacto con la naturaleza.

–  Ya como concejal, ¿qué impresión le dio?  El Pardo es un lugar que es y no es el distrito. Tiene una especificidad que no se da en ningún otro sitio y esto me parece muy bonito. Es decir, tiene una singularidad con sus cosas buenas y malas. Así, su aislamiento le aporta tranquilidad, contacto con la naturaleza, pero lleva asociado dificultades que tienen que ver con la salud y la posibilidad de contar con ciertos servicios e infraestructuras. Por otro lado, me parece que es un lugar cohesionado, los vecinos están juntos, se conocen, no existe una dispersión. El Pardo y Mingorrubio son lugares donde hay comunidad. Lo bueno que tienen lo han ido haciendo los vecinos de manera directa.

¿Cuál es su relación con los pardeños? He tenido mucho contacto y reuniones periódicas para tratar temas del barrio con las asociaciones vecinales de El Pardo y Mingorrubio, así como con el Foro Ciudadano de El Pardo. Hice una visita para ver los problemas de la zona, he acudido a las fiestas patronales y he participado en las comisiones de festejos. Por otro lado, también he estado en los certámenes de pintura rápida y en las jornadas en las que se presentó la rehabilitación del río. Hace unos meses hablé con algunos vecinos sobre la Instalación Deportiva Brunete y con propietarios de Mingorrubio, que tienen problemas con las licencias de sus viviendas. Digamos que El Pardo viene a la Junta pero hay momentos en los que yo me acerco. Me gusta acudir.

El concejal, durante su visita a El Pardo el 6 de noviembre de 2015.

Se ha comentado su corta intervención previa al pregón de fiestas. Muchos vecinos comentan que no se dirigió a los pardeños ni este año ni el anterior. Me lo han dicho y lo explico. Yo entiendo que el pregón es del pregonero, no del concejal. El concejal tiene que saludar las fiestas y a la comisión. Así lo entiendo yo y así lo hago en todas las fiestas a las que acudo; Las Tablas, Montecarmelo, Barrio del Pilar… Si los vecinos de El Pardo lo han concebido como un problema o una ruptura de la expectativa, el año que viene lo haré de otra forma.

Ni en El Pardo ni Mingorrubio hay urgencias, biblioteca, escuela infantil, polideportivo… ¿Le llamó la atención la escasez de servicios cuando fue nombrado concejal? Por una lado, sí, y por otro, no. Durante un largo periodo de tiempo se han estado gestionando las infraestructuras de esta ciudad teniendo en cuenta ‘el voto’. Si hay poca gente, hay poco voto. No se han atendido a las necesidades. Esto ha pasado en el norte y en el sur. Hay elementos de El Pardo que dependen de nosotros (el Ayuntamiento) y otros que no tanto, como la salud, que depende de la Comunidad de Madrid. Hay temas que hay que revisar. Quizá los servicios no tienen que ser de tal tamaño, sino que deben estar adaptados a las necesidades, por lo menos  para cubrir los mínimos. Tenemos que pensar cómo hacer para dimensionar las cosas.

¿En qué estado se encuentra el campo de fútbol de Mingorrubio? Estamos terminando un proceso largo, el convenio con Patrimonio Nacional. Nos queda que la Dirección General del Área de Economía y Hacienda informe favorablemente al convenio. Esto es imprescindible porque la Junta de distrito no puede poseer nada directamente, tiene que tenerlo primero Patrimonio de Hacienda, que es quien cuida el patrimonio de todo lo municipal, y luego éste cedérselo al distrito. Esta cesión es un trámite administrativo y no lleva mucho tiempo. A partir de ahí, iniciaremos todo el proceso de las obras.

¿Cómo será la nueva instalación deportiva de Mingorrubio? Lo primero que se hará será un campo de fútbol de hierba. Lo tenemos previsto para 2017. Después, la Agrupación Deportiva El Pardo, que es la entidad que ha estado usando el campo, podrá solicitar su uso. Hemos dividido el proyecto por fases e iremos incorporando otras cuestiones deportivas; la pista de baloncesto se arreglaría, también el otro campo de fútbol…

– ¿Quién lo gestionará? Nosotros apostamos por la gestión directa por parte del Ayuntamiento, otra cosa es que luego haya cesiones de uso para que otros clubs puedan utilizarlo.

En los últimos dos años se han aprobado varias propuestas en los plenos municipales concernientes a El Pardo y Mingorrubio, ¿cuándo se van a ejecutar? Queremos hacerlo cuanto antes, pero hay dificultades para ponerlas en marcha. Quiero dejar claro que el hecho de que los vecinos no lo vean no quiere decir que no estemos haciendo nada. Hay procesos que llevan mucho tiempo. Ninguno que se nos ha demandado está parado. Todos están en funcionamiento, como los miradores del río, pero es verdad que hay procesos que son invisibles. La administración pública tiene una enorme dificultad para hacerlos públicos.  La realidad es que una propuesta nunca se nos va a ir a menos de ocho o diez meses. Hay toda una fase administrativa que hay que hacer. Todo lo que ha implicado instar a un área para que se haga se ha hecho. Lo que hemos podido hacer directamente desde la Junta se ha ejecutado.

¿En qué fase está el cambio de nombre de la plaza y la calle Primero de Octubre? Hay una comisión en el Ayuntamiento de Madrid, formada por personas expertas, que han hecho una propuesta de nombre de ambas. Pero es eso, una propuesta. Lo que nosotros hemos hablado con la Asociación Vecinal de El Pardo es que si ellos tienen otras, nos las hagan llegar. Lo que queremos es que el cambio de nombre se haga por consenso de los cuatro grupos políticos. Aún no ha comenzado el proceso porque el cambio definitivo de los nombres se hace en el pleno municipal del Ayuntamiento, no de la Junta. Se hará con todos los nombres a la vez, por lo que tenemos que saber en qué pleno se va a hacer para que se lo comuniquemos a la asociación. Ha de quedar claro que lo que hay ahora son propuestas.

¿Se está llevando a cabo el proyecto de limpieza del río o se ha parado? Por supuesto que sigue adelante, lo que ocurre es que es un proceso lento que no sólo depende de nosotros.

Ahora que conoce El Pardo, ¿cómo lo definiría? Un lugar donde hay buena y tranquila gente. Es el único sitio al que yo voy donde la gente me transmite que lo que quiere es tranquilidad. Básicamente, que les dejemos en paz. Hay una parte de rechazo a los políticos que tiene sentido, que tiene que ver con tener una vida tranquila y no se inmiscuyan en sus cosas.

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